Banqueros en el banquillo, publicado en El Nuevo Lunes el 10 de Julio de 2006
El fantasma de la implacable justicia vuelve a planear sobre la cabeza de Emilio Botín, presidente del Santander que, junto a un nutrido grupo de banqueros de su confianza, podría tener un “otoño caliente” tras enfrentarse a varias causas judiciales. Entre ellas, se encuentran los casos de “las cesiones de crédito”, “Aguas de Fuensanta” y el más que posible “Banesto” después de que un juzgado haya iniciado los trámites para la apertura de juicio oral contra él y otros 8 directivos del banco por presuntos delitos contra la Hacienda Pública y apropiación indebida, derivados de la entrega en 1994 del 1% de las acciones de Banesto a 13 directivos.
Junto a Botín también están imputados en este presunto delito Matías Rodríguez Inciarte, Dimas Blanco, José Luis Díaz, Rafael Alonso, Rodrigo Echenique, Juan Secades e Ignacio Benjumea, Juan Carlos Rodríguez y José María Espi.
El juzgado insta a continuar la tramitación de diligencias por el procedimiento abreviado y traslada al fiscal y a la partes para que en el plazo de 10 días formulen sus escritos de acusación, solicitando la apertura de juicio oral. El Santander ha mostrado su “sorpresa por esta resolución” y ha anunciado que “será recurrida”.
Esta causa se inició a raíz de una querella del ex consejero de Banesto Rafael Pérez Escolar y en ella se investiga si el Santander cometió un delito fiscal al no hacer las retenciones tributarias correspondientes cuando en 1994 entregó esas acciones a los 13 directivos que puso al frente de Banesto para que lo reflotaran.
Desde el Santander se defienden señalando que el banco ha actuado siempre con total transparencia, pagándose los impuestos cuando se cumplieron los objetivos a los que estaba sometido el plan de incentivos concedido a los directivos, a los que en 1994 se les encomendó la gestión de Banesto tras su adquisición por el Santander. Además, afirman que el pago de los impuestos se hizo en la más estricta aplicación de la ley y, por lo tanto, de forma más favorable para Hacienda hasta el punto de que “se pagó el triple de lo que hubiera resultado de seguirse el criterio de Hacienda que, paradójicamente, saldría perjudicada de prosperar su interpretación”.
Frente a esta versión, las acusaciones -Fiscalía Anticorrupción, Pérez Escolar y la Asociación para la Defensa del Inversor y los Clientes (ADIC)- mantienen que el Santander debería haber efectuado las retenciones en 1994, en el momento de entregar los 6,47 millones de acciones de Banesto a 400 pesetas -su valor nominal-, cuando su cambio medio en bolsa era de 848 pesetas.
No es la primera causa judicial a la que se enfrenta Botín, que ya es todo un habitual en ‘el banquillo’. Uno de los más llamativo es el denominado “caso de las jubilaciones”, que todavía colea en los juzgados. Tras conocerse que Amusátegui y Corcóstegui cobraron sendas indemnizaciones de 43,7 y 108 millones de euros, respectivamente, al abandonar la entidad, los accionistas del banco Rafael Pérez Escolar y Francisco Franco Otegui presentaron sendas querellas contra Corcóstegui, Amusátegui y Botín por considerar que recibieron las mencionadas indemnizaciones al marcharse de la entidad “para dejar el campo libre a Botín”, tras la fusión del Banco Santander con el Central Hispano en enero de 1999. Pese a que el fiscal había pedido el sobreseimiento del caso en cuatro ocasiones, la juez de la Audiencia Nacional, Teresa Palacios, que instruyó el caso, dictó el 27 de abril de 2004 la apertura del juicio oral, del que Botín fue absuelto. Poco después los demandantes, que pidieron doce años de prisión para el banquero, recurrieron la sentencia. El pasado 5 de julio de 2006 el Supremo ha celebrado la vista del recurso de casación presentado contra la sentencia de la AN. El fiscal Miguel Ángel Torres ha pedido a la Sala de lo Penal TS que confirme la absolución de Botín, Amusátegui y Corcóstegui de un delito societario por este caso.
Botín también tendrá que hacer frente al caso de las “cesiones de crédito”, cuyo juicio aún no tiene fecha definitiva, aunque se espera para los próximos meses. Los se remontan a finales de los años ochenta, cuando medio centenar de entidades lanzaron la comercialización de productos fiscalmente opacos a Hacienda: las “cesiones de crédito”. En 1990 el fisco inició un proceso de investigación en varias entidades financieras, entre ellas el Santander. Entre 1987 y 1991 realizó cerca de 45.000 estas operaciones y captó unos 400.000 millones de pesetas (2.400 millones de euros). Botín salió airoso entre 1992 y 1994 del caso. Sin embargo, en 2004 la juez Teresa Palacios abre juicio contra Botín, y otros tres ex directivos de esta entidad por el caso, así como contra 28 compradores de este producto financiero. En el auto, la juez acusa a los directivos del Santander de un delito continuado de falsedad en documento oficial, tres delitos continuados de falsedad en documento mercantil y otros 36 contra la Hacienda Pública, por los que se sentarán en el banquillo de la Sección Primera de la Sala de lo Penal de la AN. En varias ocasiones la fiscalía ha solicitado que se archive el caso, petición que en todo momento ha sido rechazada por la juez. El 1 de junio de 2005, el Tribunal Constitucional no admitió el recurso de amparo contra el auto de apertura del juicio oral, que interpuso el presidente del Santander. En octubre de 2005 estaba previsto que comenzase el juicio en la Audiencia, sin embargo por el momento no se ha fijado una fecha.
Pero es que además, otro juzgado mantiene un sumario abierto contra Botín por el denominado caso “Aguas de Fuensanta”, una empresa ligada a la familia de Rodrigo Rato. Los querellantes acusan a Banesto de haber adquirido en 1999 el 45% de la empresa y le imputan a Botín y su hermano Jaime los supuestos delitos de “apropiación indebida, administración desleal, falsedad en documento mercantil, negativa a socio del derecho de información y cohecho”. Además, están querellados el ex presidente de Banesto, Alfredo Sáenz, y algunos consejeros de la entidad financiera (Matías Rodríguez Inciarte, Víctor Menéndez, José Corral, José Angel Merodio, David Arce, Juan Delibes, José Luis Roselló y Juan Carlos Rodríguez). La acusación fue presentada por Otegui en este juzgado en 2004, que posteriormente amplió en 2005 Antonio Panea.
Gustavo Granero